Prélude d'un Monstre



Ok!... despuès de tanto tiempo , y nada de actualizaciòn, ciertamente me falto comentar la muy conocida serie Strawberry Panic, en lo personal esa serie senti que le falto algo, XD demasiado exigente aun cuando estamos padesiendo de buen anime yuri, aunque prefiero el Manga.

Ikkitouse Great Guardians, es muy prometedor KanU mi personaje favorito, esta mas mortal por su amor a su señora Gentaku jejeje., no hay mucho que resumir de esta serie, ya que sigue el mismo ritmo, peleas, chicas con cuerpos descomunales e irreales, con una carga enorme de Fanserver.

Creo me desvie bastante, ya pondre màs resumenes, de algunas series que estoy viendo ^^, por el momento les dejo un capitulo unico, de acontecimientos sucedidos mucho antes de los del fic "DUELO DE AMOR"

En esta ocaciòn les mostrare el mundo de Liviet Bàthory... el personaje que inicio y termino un destino teñido de sangre.




Prélude d'un Monstre


Mi historia comienza mucho antes de que existiera... entre las llamas hambrientas de una hoguera, ante la mirada de odio de una mujer condenada por la corrupción y por un amor traicionero, entre gritos y risas de burlas mientras el fuego consumía su vida, sus palabras serian escritas en el pergamino de mi destino.

"¡¡¡Bàthory!!! te maldigo, por tu cobardía, la sangre de tu sangre se volverá la condena de tus descendientes, el primogénito de tu primogénito se convierte en el demonio que devorara tu linaje..."

-Esas palabras llegaban a oídos ignorantes, György Bathory simplemente parecía impaciente por que su muerte llegara, con un gesto se llevo acabo la ejecución de aquella mujer acusada de herejía y otros crímenes que quizás jamas sucedieron.

Transilvania 1560....Castillo de Čachtice, nacería el primogénito, una niña que me engendraría a un mundo donde solo me esperaba cargar con la condena de mis sucesores, desde pequeña presento las secuelas de la maldición, surgiendo repentinamente ataques epilépticos o al menos eso decían los doctores, desconociendo la verdadera causa.

Aquella niña se convirtió en una preciosa joven que demostró tener gran inteligencia y audacia, incluso capas de hablar mas de un idioma, como una vida sexual a muy temprana edad, que como consecuencia quedo embarazada de uno de sus sirvientes, que no tardo en ser castrado y siendo alimento de perros rabiosos.

Ahí nací el primogénito del primogénito, que no conocería nombre ni rango, quien seria entregado a los brazos de la muerte, siendo despojado de la luz de la vida, una solución rápida para evitar la deshonra, de la familia Bathory.

Solo que el escabroso destino, hizo caer en manos de una anciana conocedora de las artes oscuras, y ahí fue donde tuvo un nombre por primera vez... Liviet, donde con dosis pequeñas de odio se irían sembrando en mi corazón. contra los Bathory.


Mi madre desposo al famoso Caballero Negro de Hungria, teniendo una vida cómoda y con prestigio, al pasar del tiempo a mis cortos años era alta y fuerte, la espada era una con mi brazo, aprendí varios idiomas, la escritura, las artes me habían sido inculcadas con mi familia adoptiva.

Sometida a rigurosas practicas y creencias, donde la perversiòn no tenia limites, disponiendo de mi cuerpo a su voluntad, lágrimas de sangre surgían de mis cansados ojos, un monstruo se anidaba en mi corazón, mi cuerpo marcado por el castigo de mis supuestas insolencias.

Aquella bruja era mi verdugo, pues odiaba tanto a los Bathory como yo, que por tener sus sangre y incluso a ver heredado la belleza de mi madre le hacia desear torturarme cuando el vino llenaba su garganta.

Cruel vida, pensaba, al ver su rostro del otro lado del espejo, era casi una imitación de ella, un fantasma oculto, mi objetivo acabar con los Bathory, pero el tiempo seria mi aliado, por un tiempo solo me convertí en espectadora.

Dio a luz mas hijos, a diferencia de mi no serian bastardos, al menos no ante los ojos de la sociedad, que ante su lujuria desenfrenada, sus últimos hijos resultaron ser de otro sirviente, reí con la ironía de la vida.

Mi adolescencia se fue en un suspiro, la bruja murió al caer en un barranco en su embriaguez, o así lo hice parecer, el resto de mis verdugos se volvieron mis subordinados, y el que se opusiera ante mi, terminarian ahogado en su propia sangre.

Los gitanos me temían, aunque no faltaba aquel que osara a desafiarme, empezaba a disfrutar el sonido de mi espada al cortar su carne, el aroma a hierro cuando rompía sus huesos y la sangre empapar mi cara.

Era mi momento mas glorioso, había aprendido a seducir a hombre y mujer por igual, el placer sexual es un arma poderosa, un modo de manipular a traves del cuerpo, las siervas mas cercanas a la familia se volvieron mis fieles sirvientas, para poder desahogar la lujuria conmigo.

El caballero negro tenia sus días contados, con un especial veneno, invento de aquella bruja, pronto murió, dejando sola a a mi madre, aun con poder, una Señora Feudal, ya habría un modo mas elegante de terminarle, a ella y sus descendientes.

Siempre la ambición de un hombre es su peor debilidad y un arma de doble filo, uno de los nobles mas destacados serviría para mis propósitos, era el blanco perfecto para iniciar la labor. Sin embargo ella sola iba hacia el camino de su destrucción.

Viaje Alemania, a encontrarme con György Thurzó, un aliado de Mátyás, para comenzar el juego, ahora solo tendría que regresar para disfrutar de los eventos desde el mejor lugar.

Justo en una calle alemana, me tropecé con una joven mujer de mirada altanera, que me miro con cierto desprecio, sonreí al ver ese tipo de actitud, no era mas que una niña rica la cual nació en una cuna de oro.

O al menos eso pensé, al descubrir que era una ladrona, sin darme cuenta el seguirle seria mi perdición total, en un callejón le acorrale, le vi sacar una daga de bellos decorados, posiblemente otro objeto robado.

-Creo que ya no hay mas camino por seguir -dije con voz ronca.

-Buen caballero, no comprendo por que me sigue -le vi temerosa y dudando que hacer después

-Solo quiero que me devuelva lo que ha tomado de mi -Sonríe burlonamente, mis ropas masculinas engañaban a los ojos mortales, cuando debajo de estos ropajes un cuerpo femenino se ocultaba.

Me sorprendió su valentía o su estupidez, al intentar atacarme directamente, con una mano le desarme, y le hice caer bruscamente al suelo, mi exceso de confianza, me hizo caer, pues ella aun tenia otro as bajo la manga, al tirarme un polvo a la cara.

-Lo siento, tengo prisa -

No era rápida, pero su ventaja era que conocía sin duda las calles, igual disfrute siguiéndole con detenimiento, mientras parecía sentirse a salvo en una casa abandonada, donde probablemente revisaría sus ganancias de ese día.

Me desplace como sombra entre las ruinas de aquella mansión, mi presencia era indetectable, pude observarle con mayor detalle, era bella, su piel era blanca como la leche, pestañas largas adornaban sus ojos, cejas delineadas, cabellos rizados color miel, y unos preciosos ojos azules como un zafiro en bruto.

Entonces un sentimiento desconocido me embriago, me sentí osada al mirarle de ese modo, mi corazón se acelero por un momento, intentando comprender lo que me estaba pasando, pero mi desconcierto fue interrumpido por una tercera persona.

-Hola, zorra, hemos venido hacer negocios - un hombre acompañado de otro fornido, resultaba ser soldados, que intentaron ultrajarla, probablemente no era la primera vez, pues note esa chispa de odio y repudio en sus ojos.

Todo fue tan rápido, que solo sentí el familiar olor de sangre, ante los ojos atónitos de la mujer que salvaba. tras haberlos atacado descontroladamente, observe el temor en los ojos de ella.

- Por Dios... -lloriqueaba aterrorizada, arrastrandoce lo mas lejos posible de mi, ese miedo lo conocía perfectamente, uno que me excitaba totalmente cuando mi enemigo pedía piedad antes de que diese mi ultima estocada, a diferencia me sentía un poco culpable al verle en ese estado.

-Supongo que así siempre son las cosas- murmure para mi, de mis dedos aun goteaba algo de sangre, este era mi mundo, me había visto el rostro eso seria un problema, había matado a dos soldados de la corte real alemana.

-Tenemos que irnos - dijo la mujer de repente, al escucharse la presencia de mas personas en los alrededores.


- ¡Oye! -medio dije al sentir su mano en la mía para salir de ese lugar, entrando en una pequeña puerta que llevaba hacia más callejones, no me percate hacia donde nos dirigíamos solamente podía pensar en la calidez de su mano envolviendo la teñida de sangre.

En una choza que apenas lograba sostenerse, una anciana nos recibió con una grata sonrisa, aun ante la carencia que prevalecia en aquel lugar, la hospitalidad reinaba.

-Hola abuela, me he metido en líos -

-Tranquila niña, puedes quedarte el tiempo contigo y tu amiga también -decía la anciana mirándome cuidadosamente, parecía que no podía engañar sus viejos ojos.

-¿Amiga?- repitió ella mirándome con cierto recelo- venga abuela ni siquiera tienes puesto esos antejos -

-Porque no se limpian, le diré a los muchachos que os lleven agua -

Se abrió la puerta de un cuarto, una tina en medio con algunos barriles alrededor, tenia que limpiarme la sangre que se había adherido a mi cuerpo y mi ropa, el agua fría envolvía mi cuerpo en aquel diminuto lugar.

Un espacio pequeño, al que estaba acostumbrada, el olor a antaño me recordaba al ático donde pasaba las noches, mientras innumerables hombres tomaban lo que querían de mi, un recuerdo desagradable, que ni el agua más pura podría lavar.


Probablemente mis ojos se habían oscurecido, en momentos de soledad infinidad de memorias y demonios me visitan, en cada cicatriz que mi cuerpo conserva está escrita mi supervivencia.

Pero aquella luna plateada que me espiaba por las cuarteaduras del techo gastado embalsamaba un poco mi dolor, solo un poco, se había convertido en mi compañía durante las noches en las cuales vivía las pesadillas.

- Así que eras mujer al fin de cuentas, es poco raro encontrar sujetos de largos cabellos -intervino en mis pensamientos, acercándose hasta a mi.

-Nunca dije que fuese hombre -respondí automáticamente, hacia rato había notado su presencia.

- Tiene razón - susurro de forma sugestiva, antes de comenzar a des vestirse ante mis ojos, sin darme cuenta me había perdido entre sus curvas, sonríe desconcertada y decidí marcharme. -¿te vas? - dijo sumergiendose sin darme tiempo de pararme.

-Termine, el lugar es todo tuyo -

Fui a por mi ropa, aunque esta seguía sucia, no tenia mas opción que usar parte de ella, mañana zarparía el barco que iría a mi país, el mensaje había sido entregado, urge entre mis cosas y cayó algo metálico, era la daga con la que había intentado atacarme, dejándola en un lugar visible.
Me fui a otra parte de la choza, la anciana me coloco un tazón de sopa caliente, que termine en silencio, un mundo totalmente diferente del mio, incluso sentí cierta lastima por mi existencia.

Intente conciliar el sueño, mi cama era el firme suelo de madera apolillada, aún así era de algún modo un lugar tranquilo, aunque podía escuchar el crujir del suelo de unos pasos que pretendían ser sigilosos.

Una silueta moverse entre las sombras proyectadas por la luz lunar, era ella de nuevo escabullendose en mi lugar de reposo.

- ¿Puedo ayudarte en algo? -pregunte sin mas y obtuve una risita modesta de su parte.

- Pareces ser una persona muy desconfiada - poco a poco su voz se oía mas cercana- que no duermes por temor a ser atacada -

-No realmente -musite vagamente, le tenia sentada a mi lado, podía sentir sus dedos tocando mis extensos cabellos- ¿quieres algo?-insistí.

-Seria mas fácil si fueras hombre -dijo pensativa, mientras colocaba el saquito que me había robado ese día.

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-Cuanto lo siento- solte con sarcasmo hasta que le senti sobre mi y sus labios presionando sobre los mios, mi cuerpo respondio aceptando aquel beso inesperado

-Solo queria pagarte por lo que hicistes por mi -comenzo a desvestirse- veo que no te ha desagradado... nunca lo he hecho con una mujer -

- Para - dije quedamente.

-Note como me mirabas en el baño -comento terminando de quitarse todo y comenzaba a quitarme la ropa. sus manos se habian metido por debajo de la tela tocandome la piel.

-Para - susurre peligrosamente, sujetando sus manos - no tienes nada que pagarme - tenia esa mirada, la de una persona que habia sufrido para vivir en el mundo, donde todo tiene un precio.

-Pense que ...-

-Te equivocas - me la quite de encima- yo no soy asi...- mentira - no me interesa las deudas, ni tu - mentira y mas mentiras salian de mi boca, tipico de mi.- ese tipo de pago no me interesa- sin lugar a duda habia despertado en mi el deseo de poseerle.- no me debes nada -

-Eso no te hace mejor persona - dijo ella dolida - alguien que mata con tanta efuria, no puede fingir contenerse cuando quiere algo -

Esa mujer era un peligro para mi, se había dado cuenta de que era capaz de eso y más, sus palabras certeras caían sobre mi.

- No eres diferente de nadie... no te la tengas tan creída- empezó a recoger sus prendas- tienes mas podrida el alma que cualquiera de los que estamos aquí, quizás y eres mas mujerzuela que yo -

Seguía provocando el demonio que dormía dentro de mi, hasta el punto de que me hizo perder el control, en un parpadeo la tenia sometida al suelo, mi rabia y lujuria se habían detonado por unas simples palabras, aun incrédula no podía detenerme.

La bese con furia, mordiéndole los labios, aparte la ropa que estorbase, saboree su piel con énfasis, su lucha vana y su voz no llegaba a mi nublada mente, aunque se retorciera debajo de mi cuerpo, pensaba solo en obtener lo que quería.

-No... -Algo cálido y salado humedeció mi boca, eso me hizo despertar de aquel estado endemoniado.

-¿Que estoy haciendo? -retrocedí asustada de mi, después de todo aquella bruja hizo un buen trabajo creando un monstruo, reí dolorosamente, comenzaba a perder el control de esta manera, me destruirá antes de ver realizado mi principal objetivo.

Pero unas cálidas brazos me envolvieron inesperadamente.

-¿Qué haces?- cuestione sin apartarme.

-Lo siento... -susurraba como una madre a su pequeña- lo siento- sus dedos acicalaban mis cabellos- tranquila...- no entendía en ese momento, la pequeña muestra de amor que estaba recibiendo, jamas conocí tal cosa desde que nací.

Sin darme cuenta esos latidos tan cercanos, que se seguian a los mios, arrullaron y ahuyentaron mis pesadillas, por vez primera.

Y asì me enamore de esta extraña que seria mi verdadera salvación y condena, ante esta princesa de corazón oscuro y sonrisa de ángel, su nombre Katherine Hamilton.

Olvide mis deseos de venganza, los Bathory dejaron de ser mi prioridad, Katherine ocupaba todo de mi, aprendí a sonreír con ella, descubrí un modo diferente de vida, y el monstruo comenzo a hundirse en un profundo letargo.

Disfrutaba de su majestuosa danza, de sus encantos dirigidos hacia mi, el placer de despertar a su lado.

-¿Liviet?- su voz cálida inundaba mis oídos- Liviet...- me había acostumbrado a dormir en su regazo, sentir sus dedos acariciar mis cabellos, mi cercanía no pasaba mas allá de un tacto fraternal, aunque me consideraba su amante.

Tras el recuerdo de la primera vez que nos conocimos, tenia el temor de hacerle daño en lugar de transmitirle amor.

-Mmm...¿si?- pero no eran palabras lo que esperaba, un beso suave y lleno de pasión fue depositado en mis labios, que interrumpí al sentir mi libido despertar. -Lo siento -

-Liviet...-me tomo el rostro entre sus manos para mirarle- confio en ti... te amo...-

Devolvi aque beso con mayor pasiòn, hasta olvidarme de la necesidad del aire, mis manos buscaron explorar aquello que me rehuse tocar, me deje seducir por su perfume y sus suspiros, me ama... pensaba repetidamente, aquellas dos pequeñas palabras se había colado en mi alma.

Llore de una felicidad que considere que era prohibida para mi, bese su cuerpo generosamente, le llene de sutiles caricias, para ser premiada por gemidos que aumentaban mi lujuria y desbordaba de amor mi corazón, convirtiéndolas en lágrimas que escapaban de mis ojos.

-¿Que pasa mi amor?- decía con la respiraciòn entrecortada, me sonreía sonrojada con la mayor ternura que podía transmitirme, continué descendiendo hasta acomodarme entre sus piernas, donde nacía el fruto de mis caricias, me inunde en aquel elixir, para obteniendo una nueva oleada de susurros con mi nombre.

Muchas lunas competí con ella, sonrisas, besos, pero seguía adorando ese modo de dormir sobre su regazo, mientras entonaba sutilmente una canción que no tenia letra, por primera vez fui feliz, deseando cada día que aquello nunca terminara.

Pero... soy una Bathory después de todo, maldecida hasta el día de mi muerte, misma que con su hoz decidió arrebatarme a la mujer que amaba, una epidemia se expandió por Alemania.

Ella moría lentamente ante mis ojos, no importaba mi riqueza, o mi fuerza, no podía salvarla, este era el precio de mis pecados, me rehuse ante la idea y busque el modo poco ortodoxo de librarle de una muerte inevitable.


Aquella bruja que había cuidado de mi, me había enseñado un arte para traer los muertos del río de las almas, jamas creí en la veracidad de sus cuentos cuando estaba borracha, todo tiene un precio, y recuperar a Katherine no me importaba pagarlo.

Parecía sencillo, requería un Sacrificio, el recipiente al cual se retendría el alma y un lugar sagrado para efectuarlo, solo que en aquel viejo libro hecho de piel humana, se murmuraba que estaba escrita por el mismo demonio, eso poco me importaba.

Me volví una despiadada asesina, había perdido la cuenta de mis victimas, eran demasiados cuerpos apilados en aquel lugar que seria el catalizador de mi propósito.

-Amor mio... esto es para ti... te amo..-Kahterine agonizaba y aun en mi ciego afán de recuperarla, ignore su amable sonrisa de adiós mientras la luz de sus ojos se marchitaba.

-Katherine.... no me dejes - la suavidad de su mano se escapo de la mía, ni siquiera note en su momento el significado de sus palabras, cargue con el cuerpo de mi amada, hasta el lugar donde había preparado con antelación, había perdido la razón, quería recuperarla, llevando acabo el ritual por inercia.

Sin resultados, destroce todo ante tal charlatanería, enfurecí gritando hasta sangrara la garganta, caí hincada ante su cuerpo pálido y frió, me di cuenta de que ella sostenía la daga que hace tiempo le devolví, un recuerdo de su madre que atesoraba.

Y me arrebate la vida, mi sangre se hizo un rio con nosotras dentro, lentamente sentía la llama de mi existencia se iba apagando, consciente de que tal vez no le alcanzara, porque el infierno seria el lugar mas digno para alguien como yo.

Ingenua, fui una ingenua al pensar que la muerte mi invitaría a ir, al despertarme, el destino volvía a burlarse de mi, aquel ritual hizo su labor a su antojo, condenándome a seguir viviendo.



Con gran pesar enterré al único ser que me enseño a sentir, moría con ella cada vez que se iba perdiendo entre la tierra negra que cubra su hermoso rostro, ni siquiera tuvo un funeral digno, sin duda me había convertido en un ser despreciable.

Conserve lo único de ella, aquella preciosa daga que me fue confiada.

Regrese a Transilvanea, después de un tiempo, mis acciones dieron reacciones esperadas, todo salio a pedir de boca, era tarde para retractarme, mis antecesores uno a uno caían a mano dura de su propia nobleza.

Matyas consiguió lo que ambicionaba, la riqueza de la Condesa, que termino confinada en la mazmorra de su propio imperio, acusada de herejía y asesinato de jóvenes nobles, cuan cierto o falso podría ser todo aquello no importaba.

Me encontraba vacía, me hundí en mi propio dolor, vi por ultima vez a Elizabet Bathory, castillo de Čachtice, extorsionando a los guardias me adentre aquel lugar donde aparentemente era el lugar donde había cometido sus crímenes.

El olor de sangre aun era perceptible, sin duda aquellos gritos y secretos de tortura quedaran encerrados junto con su autora, la Condesa Sangrienta, que buscaba su eterna juventud o eso rumoraban, la verdad quedaría enterrada, ahora una mujer vieja y ciega por la oscuridad.

Jamas conocería mi rostro, pero mi voz le provoco nostalgia e imaginar que era casi su igual excepto por el color de mis ojos.
-¿Quién eres?- cuestiono desde el otro lado del muro, pegándose lo suficiente para poder escucharme.

-Condesa, ni siquiera acepta la culpabilidad de sus crímenes - era irónico, una asesina hablando a otra, el placer de matar venia en nuestra sangre.
- Mis palabras son vanas, inocente o culpable eh aquí mi pago -respondió neutral con una tenue risa acompañandole. -¿quien eres?... a caso nos conocemos -

-¿Qué le hace pensar eso? Condesa -indague con curiosidad.
-Tu voz... tu aroma... -agrego sutilmente- me recuerdas a alguien... ¿como eres? -
-No odia a las personas que le metieron aquí -desvié el tema, aun no estoy segura porque me atreví a visitarla.

-En realidad... no, sus motivos tendrán, la traición no es algo que me duela - hizo una pausa antes de insistir- ¿no me dirás quien eres o como eres?-De que serviría responder, siendo la primogénita bastarda, que le llevo a la ruina y al confinamiento en su propio castillo, yo soy.

-Tu Pecado -respondí mientras me alejaba- un espejo podría responderte -musite subiendo por los iluminados escalones.

-Mi Pecado...-oí un suspiro leve que me hizo detenerme -Entonces... podre morir en paz - le escuche decir, tuve la impresión de que sonreía, tal vez su aislamiento la había vuelto loca o yo era quien estaba alucinando.

El 21 de agosto de 1614, los rumores volvieron, la Condesa habia muerto, si ambicionaba la eternidad, tal vez fue dada a la persona equivocada.

No volvería a pisar estas tierras malditas, mi intento infantil de volver a la vida a Katherine había fracasado, el hubiera no existe, pero aun me hago esas preguntas hipotéticas, ¿si hubiera permanecido con mi madre? ¿habría conocido a Katherine?, tal vez no hubiera muerto y ni yo convertirme en lo que soy ahora.




Pasaron tantos años y mi rostro no cambiaba, aunque ya me sentia muerta.
En mi camino herrante me encontre con un grupo de esclavistas que acampaban a las orillas del bosque. Tratando de obtener algo mas de una viajera, descubrieron su muerte, el sutil perfume de la sangre seguia gustandome, los esclavos encerrados me miraban aterrorizados cuando los libere, incluso creyeron que era el diablo.

-No piensas huir- dije a la pequeña que permanecía en esa apestosa jaula, unos ojos carmesí me miraban sin emoción alguna, tan vacíos y solitarios como los mios, sin darme cuenta le extendí la mano, y unos diminutos dedos me agarraron.

Carecía de ropa, había señas de que fue violada y también torturada, el olor a carne quemada provenía de una herida en su pierna. Me sentí nostalgia, al verla, quizá porque me recordó un poco a mi, en esto nos convierte un mundo donde no conoces nada mas que el dolor, me quite la capa y le cubrí.

-¿como te llamas? -pregunte poniéndome a la altura de sus ojos, eran tan rojos como la sangre que me empapaba.
-Ion...-dijo con dificultad sin dejar de mirarme.- también me mataras- sonaba mas a una suplica, que una pregunta temerosa.

- Ion - repetí el nombre poco usual para mi -¿quieres morir? - coloque mi mano sobre su mejilla, la cual quedo manchada.
- No lo sé -

-Entonces averigualo - me incorpore y vi los buitres rondar el lugar, pronto caería la noche, no dije mas y reanude mis pasos, solo que una mano pequeña se rehusaba soltar mis dedos.
-Si me sigues puedes que encuentres la muerte -sentencie con frialdad, pero parecía importarle poco.

Ion Von Frescobish... la niña que se convirtió en mi pupilo y sin saberlo cargaría con mi maldición, se dice que un monstruo crea a otro, Ion traía su propio talento, aunque intente que su corazón no se pudriese como el mio.

Nunca sonreía, compartiamos las tardes en silencio, mientras sus sagaces ojos absorbe la lectura de algún libro que le obsequiaba, no quería que fuese como yo, me repetía internamente cuando solía colocar mi mano sobre su cabeza.

-¿Master...? -no se cuando comenzo a llamarme de ese modo, por muchas ocasiones le había reprendido por usar ese termino para dirigirse a mi.

-Ion... deja de llamarme de es modo -suspiraba mientras me encontraba con su mirada escarlata.- mañana iremos por otro libro, te parece -

-Si, Master -aunque no sonriera levemente podía percatarme de la chispa de alegría en sus ojos. los generosos años la convirtieron en una joven hermosa con una sonrisa seductora y una mirada peligrosa, aunque yo permaneciera intacta.

Jamas me cuestiono ese misterio, no significaba que su curiosidad existiera, podía percibirlo por el modo en que me miraba cuando fingía estar distraida, su hambre de conocimiento se hacia cada vez mayor, lo que hizo que viajáramos por el mundo, para domar sus ambiciones.


- Master el carruaje llegara en unos momentos - Ion me informaba mirando el reloj de la estación, aun su mano solía sujetar la mía en ocasiones.- Tenemos tiempo de tomar el tè -

-De acuerdo.. - sonreí para ella y acaricie sus cabellos fraternalmente- vamos.. Ion-

-Si, Master - Ion seguía en silencio mis pasos, ese día tropece con una persona, que desprendía un sutil perfume que me provoco una escalofriante melancolía.

-Hola mi amor...- su voz congelo mi corazón, y mis ojos incrédulos se perdieron en su sonrisa.

-Katherine... - dije su nombre aun incrédula, sintiendo que los fantasmas de mi pasado venían por mi.

-Cuanto tiempo..- seguía igual de hermosa, sonríe extensamente y abrace a mi mayor condena, para seguir prolongando su eterna belleza, sin tentarme el corazón, la Katherine de la cual me habìa enamorado muchos años atras, en realidad ya no existia, en ese vanidoso cuerpo y me deje seducir por la mentira.


****

Los relámpagos iluminaban tenuemente su entristecido rostro, sus pálidas manos permanencia teñidas de carmesí, sus lágrimas se confundían con las gotitas de lluvia que se aferraban en su rostro, mientras aprisionando a su amada en una abrazo mortal.

Cuanto había pasado desde que ya no sentía la calidez de su piel, el olor de su rizados cabellos, el sabor dulce de sus labios, el febril latir de un corazón en aquel cuerpo vanidoso, que había engañado a la muerte y detenido al tiempo.

- Liviet... Liviet Bathory- la amante eterna musito incrédula mientras su dedos se enredaban en el espeso cabello de la aludida--¿porque?¿no me amabas?-solicito su amante temblando en sus brazos.
Otro relámpago ilumino el filo de la espada que le atrabezaba, sujetada por Liviet manteniéndole inmóvil.

-Te amo... siempre te amare...-susurro para su hermosa amante- pronto estaré contigo... pero tendrás que ir primero... -beso sus labios para sellar la promesa, desenvainando la espada del frágil cuerpo, para dar un giro escalofriante y desprender la preciosa cabeza de su amada del cuerpo sin alma que le mantenía.


Que rodó por el húmedo pasto hasta llegar a sus pies, había terminado lo que no pudo hacer hace tiempo, por amor y devoción había tomado tantas almas inocentes, ni el infierno seria suficiente castigo por sus pecados.

Se postro ante la cabeza, sujetando ahora el rostro sereno y sin vida de su amada. Camino con esfuerzo por el jardín, había alguien que esperaba escuchar el final de una bella historia.

-Ion...voy a liberarte de mi maldición... le daré a Marian el final que siempre deseo -

Encontrando a la joven Marian sollozando y sosteniendo a Ion que había quedado en el letargo eterno, al menos que su mentor dejase de existir, ella jamas despertaría.

-Marian... -Marian levanto la mirada encontrando a Liviet con la expresión cansada y mal herida, sosteniendo en mano la cabeza de Katherine.

Pronto estaría con su amada.. aquella daga que fallo en el primer intento, esta ocasión seria certera, la tormenta ceso y el cielo se despejo y las estrellas brillaron, sabia que no podría ver el alba.

- Entonces... madre... esto es encontrar la paz -musito cerrando lentamente sus ojos, que no volverían abrirse.

No muy lejos de ahí... dos siluetas se alejaban de la mansión, a luchar por su propio destino, libres por primera vez.


Fin...

Ok, pues espero halla sido entretenido, un desenlace evidente, de una heroina tragica.

^^un placer!!! Kitsune desuuuuu


Please dejen sus comentarios, no cuestan mucho, pero para mi VALEN ORO!!

7 comentarios

  1. Es una historia muy linda.. La leí embobada, sin poder despegarme del computador.

    Una tragedia muy hermosa... ^^

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  2. Gonzarezu Viridiana

    Vaya ke historia me enkanto si ke si mis respetos

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  3. waaa!!! genial >w< la verdad es que io lei primero el de "Duelo de amor" [uno de mis favoritos por cierto] y pzzz cuando comenc a leer este la verdad me recordo mucho a esa historia, pero dije "a X, igual es por que es el mismo autor haha al cabo esta genial no??" pero cuando lei el nombre de ION VON FRESCOBISH y luego el de MARIAN dije haaaa!!!! mi vida!!! como no lo lei antes xD

    grax la verdad me encanta como escribes ^^ jeje eres la mejor

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  4. Extraordinario, increíble historia... Creo que jamás he leído un relato corto tan bueno como este. Ya quisiera tener la mitad de tu talento, pero por lo menos puedo disfrutarlo.
    Gracias

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  5. me debore la hisroria en par minutos me encanto!!!! tenes un talento incvreible! congrats!

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  6. madamegio15/6/12 1:55

    me encanto tu historia pero mas me gusto la que relato la vida de liviet,enserio me encanto y ps si tienes mas historias me gustaria leeras ps eso era todo hasta la proxima ^^ cuidate :P

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  7. :'D tienes un gran talento, me gustan mucho tus historias

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