Duelo de Amor -Cap 3-

Mil gracias como siempre, espero les agrade este tercer capitulo que por asuntos tecnicos perdi T.T y tuve que reescribir, ojala no haya perdido el hilo que llevaba la historia, sin mas se los dejo y espero sus comentarios. Beshotes sabor a tekila y sake.

Nota: Los otros Fic los continuare en el Foro, no los he abandonado estoy trabajando en ellos, pero este debido a su contenido algo explicito seguire subiendole aqui.

----Capitulo 3---


Un nuevo alba anunciaba el día, la luz de la luna fue sustituido por el sol que iluminaba a la serena figura frente al ventanal, el viento sutilmente mecía sus cabellos, dándole ese enigmático aspecto de inalcanzable, esa mirada solitaria.

La fragancia del jardín entraba nostálgicamente, Ion permanecía ahí, probablemente perdida en la inmensidad de los árboles con una expresión tan pacifica, nadie imaginaria lo fácil que puede arrebatar las vidas y mantener ese semblante y dormir como si el ayer nunca existiera.

Me preguntaba que pensamientos cruzaban en esos momentos por ella, hasta que note que sus labios se movían ligeramente y cerraba los ojos fugazmente dejando ver una entristecida sonrisa o al menos eso me pareció ver durante unos segundos.

- Haz sido algo descuidada…-

Una voz generosa invadió el silencio, dejando en claro de que otra presencia se encontraba en la habitación, que no lograba distinguir más que la silueta intangible detrás de la pálida cortina, la cual me era extrañamente familiar, en algún lugar de mis recuerdos yacía dormido el rostro de esa voz femenina.

- Te he vuelto a dar trabajo innecesario – decía Ion a la otra persona, jamás le había oído utilizar ese agradable tono de voz y nada tan cercano a una disculpa.

- Eeh… después de todo… por eso estoy aquí –una mano se extendió y acaricio la cabeza de Ion en forma fraternal, una delicada piel y pulcros dedos alisaban el cabello oscuro con amabilidad.- Supongo que puedo arreglar las cosas -agrego con gentileza.- solo mantente preparada…-

- Lo dejo en tus manos…– Ion hizo una leve reverencia, esa fue la primera vez que vi una luz diferente en su mirada, Ion Von Frescobish parecía que tenía un punto débil, uno del cual me provoco cierto sentimiento inesperado de desasosiego - Aunque…-

-Me encargare de los detalles- la dulce voz se torno escabrosa, presagiando un mal augurio.- Así que descuida…-

- Si tú lo dices -


El cansancio y los medicamentos hicieron su labor volviéndome a sumergir en un profundo sueño, donde los recuerdos fueron el punto de partida principal, sintiendo una extraña frescura sobre mi frente y esa fragancia a flores.

- Que te mejores…- un susurro se cuela entre mis sueños e intento abrir mis parpados pesados que me ofrecen una visión borrosa, esa persona no era Ion, ¿Quién es?....

Atrapada en un mar de llamas, corro sin rumbo, gritos de auxilio y dolor retumba en las paredes descombradas, una sombra se cierne acechadora sobre mí, mis pies se humedecen por aquel espeso líquido con el cual resbalo inevitablemente cayendo sobre el cuerpo de un desconocido, se acerca algo peligrosamente, tengo miedo… un dulce aroma … me rodea.

Veo el fuego hacer resplandecer el filo de una espada… que corta el viento y algo más creando un manantial de carmesí que empapa mi rostro, la imagen cambia y me encuentro en el baño, donde Anthony agoniza de dolor y Ion avanza sobre él con las manos teñidas de sangre, pero no está sola, no estamos solas, otra presencia más, otra sinuosa y engañosa, que desprende ese aroma.

-Marian…- una mano se extiende hacia mí, no deseo que me alcance, el miedo se transforma en pánico, uno que me congela la sangre, unos ojos llameantes me absorben- Marian…-

Hacía mucho que no tenía esas pesadillas, aunque no tanto desde que puse un pie en esta mansión o quizás desde el momento que mis ojos recordaron al verse reflejados en el rojo carmesí de los de Ion acompañada de una sonrisa sesgada, cuando le fui ofrecida junto con otras mujeres como simple gesto de amabilidad por parte de traficante.

No sé quién es la engañada o la que engaña, al fingir ser un simple objeto con un miserable precio, ¿realmente Ion es tan descuidada?, cuando me llevo sin importar quién era o de donde venia, realmente aquella poderosa y despiadada mujer es tan descuidada como para simplemente dejarme entrar a su guarida y a su lecho.


Me causa risa, una risa irónica de cómo los destinos se tuercen para que nos encontráramos, jamás pensé que los planes de una mortal llena de odio, fuesen demasiados perfectos, quizás lo llamaría suerte o maldición, aún conservo el único objeto que me hace volver al pasado, esa daga de un diseño exquisito, creado tal vez para una diosa, que no conoce la piedad.


- Esta mejor, la inflamación ah disminuido,- una pequeña linterna pasaba entre mis parpados entre abiertos-mañana vendré a quitar los puntos-informo satisfecha la doctora tras terminar su revisión.

- Gracias, Janet – decía Ion distraída en las páginas de un grueso libro, sentada en el sillón que estaba frente al balcón, tan frívola y elegante como siempre; pensé observándole desde la cama, hasta que mis ojos captaron el humo casi intangible en el cenicero.


-En ese caso, la Srta. Damián puede volver a su rutina, sin preocupación, simplemente no debe hacer labores que requieran mucha fuerza- pude comprender las intenciones de esas palabras, como Ion al mirar mi mala actuación al pretender estar bajo las influencias de los medicamentos.

-No se preocupe seré compasiva- su tono burlón me provoco un sonrojo, probablemente la doctora se incomodo cuando carraspeo en un intento de disimularlo.

-Con su permiso entonces, Srta. Von-

El clic de la puerta al cerrarse me invito abrir los ojos, encontrando a Ion en el mismo lugar sentada en aquel mueble cercano al balcón con una taza de té en los labios, no importaba como estuviera, la belleza que irradiaba no parecía opacarse, sublime y radiante.

-Marian… ¿Cómo te sientes?- la pregunta me hizo dejar la minuciosa observación, dejando a un lado la lectura y recargando su mentón en el envés de su mano para mirarme fijamente.

- Del asco -dije desviando la mirada mientras me sentaba en la cama, me percate de una latente calidez en mi mano, podría a ver sido una alucinación de los medicamentos, pero era como si alguien la hubiera sostenido todo este tiempo, volví mi atención hacia Ion quedando capturada en su sagaz contemplación

Al tenerle tan cerca me inquieto como siempre, pero… no me había percatado cuan profunda y nostálgica era su mirada esa mañana, como una niña perdida en la oscuridad, que había renunciado a buscar una diminuta esperanza entre tanta soledad.

- Supongo que sí –concordó regresándome a la realidad, apartando algunos mechones de mi rostro, tuve la impresión de que me besaría, pero solo sonrió burlonamente antes de alejarse y darme la espalda para retornar al sillón- seré más precavida la próxima vez-

¿Eso era una disculpa? La mire dudando en que responder a lo que dijo, simplemente me incorpore y pase de ella a intentar al menos darme una ducha, me sentía sucia y agotada, me detuve un instante para verle continuar en lo suyo, hasta que aquel cenicero me llamo la atención, porque Ion no fumaba.

-¿Cuánto tiempo estuve en cama?- pregunte por pura curiosidad, mis ropas no eran las mismas de la ultima vez, ¿a caso ella se hizo cargo de mi?

- Una semana –respondió con la naturalidad que le precede mientras hojeaba aburridamente las paginas- me has tenido en un larga espera… -Cerré la puerta al entrar al baño, pero las palabras se colaron en mi cabeza, hasta que entendí el verdadero concepto de lo que menciono, provocándome inconscientemente pues mi cuerpo templo en antelación, dejando claro el dominio que tenia sobre mí.


Cerré los ojos dejando que el agua ahuyentara mis fantasmas y mis dudas, pensando en un modo más rápido de terminar mi estancia aquí, de algún modo este amor retorcido tendrá que llegar a un desenlace, donde solo una podrá ver el amanecer, aun así mi desidia se volvía mi mayor preocupación la mezcla de sentimientos mi enemiga.

Por estar perdida entre mis divagaciones, no me percate que tenía compañía; al abrir los ojos me encontré con la desgarradora mirada de Ion, pero mi atención se desvió al verle aun vestida y gracias al agua, la ropa se adherirá sensualmente a su cuerpo.

-Ion ¿Qué haces te estás empapando…? -intente sacarla de la ducha pero me sujeto de las muñecas y me levanto el rostro mientras se acercaba, de nuevo esa sensación en mi cuerpo sin voluntad, de nuevo sumergida en la lujuria que desprende su respiración.

-Marian… -ronroneo pegándose a mí y reclamando mis labios en un beso agresivo, lleno de necesidad mutua, sin darme cuenta también deseaba tocarla, despertando la ansiedad dentro de mí, olvidándome de la necesidad del oxigeno para no romper aquel urgente beso, para apagar el fuego que ardía dentro.

En ese momento me perdí, desconociéndome por completo, al verme reflejada en la crueldad de sus ojos, al atreverme arrancarle aquella osada ropa que me impedía el camino a su tersa piel, ese olor intoxicarte escondido entre la fragancia cara que le perfumaba.

Viéndome reflejada en la iris flameante de Ion que mantenía una sonrisa descarada al ver mi desesperación mientras le arrinconaba en una esquina, mientras mis manos actuaban inexpertamente ante unos inexplicables nervios, una risa queda comenzó a fugarse de su garganta.

-Marian… Estamos impacientes….-apague sus palabras con otro beso hambriento, me sorprendió lo lejos que me permitió llegar cuando mi boca se inundo de un especial sabor a sangre, mi posición sumisa se había ido al infierno, cuando mi rodilla se clavo entre sus muslos y mi mano se deslizaba por su abdomen con el mismo destino.

Prendada por el descubrimiento a ciegas, hundí mis dedos sin contemplación en aquella espesa suavidad, siendo premiada por un sutil gemido que murió en mis labios antes de acordarme de respirar e intentar tomar su voluntad en mis manos, de la comisura de su boca una pequeña gota de sangre escapaba mientras una sonrisa sádica se formaba.

Atrapando mi muñeca me obligo a adentrarme a profundidades desconocidas demostrando mi ineptitud y quien realmente tenía el control, aun hacia aquella actitud encendía mi cuerpo, mientras decía mi nombre nuevamente como si lo saboreara, antes de sacar mi mano en aquella cálida guarida.

Haciéndome girar, sin soltarme la muñeca y su otro brazo rodearme el cuello, el temor se apodero de mi, ante la probabilidad de a ver provocado su ira, sin embargó sentí su aliento recorrerme el cuello y mi lóbulo ser atrapado por sus dientes.

-Marian… tan vivaz como siempre –decía Ion mientras su brazo abandono mi cuello y fue deslizándose sobre mis pechos con el índice, como un pintor lo hace sobre el lienzo, de ese modo fue remarcando los contornos de cada uno mientras su aliento como fuego seguía quemándome lentamente.

Intente liberarme de aquella tortura, era como arcilla en sus manos moldeándome a su modo y deseo, sabía que sonreía sin la necesidad de mirarla para averiguarlo, consciente de que me dejaría entre la encrucijada de la cumbre, pero era más fuerte, que absurda idea al querer soltarme de ella, es obvio que tenía más fuerza.

Apenas podía mantenerme en pie, terminando por recargar mi peso sobre Ion, sintiendo su pechos en la espalda, el agua fría que nos envolvía deje de sentirle, jugaba como siempre, estudiando mis reacciones y contracciones, reclamando cada re cóncavo lugar de mi, como si tatuara su nombre en ello.

Ni siquiera había necesitado tocar la zona donde un rio incontrolable fluía entre los caudales de mis muslos, me dio la vuelta para chocar con sus pupilas que absorbían todo de mi, quedando cautiva momentáneamente en la prisión de sus ojos, para abrirme como una flor para ella, como lo hace para el sol.

Como una feroz estocada dicto sentencia con su mano, obligándome a sujetarme de ella como si la vida dependiese de eso, me entregue como era de esperarse, su nombre se volvió gemidos en mi garganta, Ion… Ion…, que vil ser; pensaba mientras se nublaba mi mente, Ion…

La cordura llego un momento; Porque tenía esa mirada, el agua resbalaban en sobre nuestra piel y engañada por la ilusión de las gotas que se deslizaba por su mejilla como lagrimas, pero solo era eso ¿Verdad? un simple espejismo creado por el clímax al que me desbordaba.

No tenía más camino que dejarme llevar, hacía rato que mis pies había abandonado el suelo, hacía rato que mis gritos los ahogue sobre el hombro de Ion, hacía rato… que sentí nuevamente el sabor de su sangre, que llevada por el placer termine aferrando uñas y dientes en la piel expuesta.

En silencio permanecía abrazada a ella, el sonido del agua al caer al piso se había perdido, solo la respiración serena de Ion que desentonada por la mía, era lo que percibía en el estado ensimismado en el que me encontraba.

Fue tan solo un instante en los que cerré mis ojos, hasta que sentí el frio viento que entraba del ventanal, una enorme toalla cubría inútilmente nuestro cuerpos, mientras Ion en brazos me trasportaba hasta la cama, intentar ir por mi cuenta seria en vano pues sentía débil que dar un paso sería imposible.

Ahí me percate de una herida en su hombro más allá de la imperceptible marca de los dientes y araños que seguían como prueba de lo que sucedió en el baño, y aun así permanecía tan fresca y jovial.

-Ion estas… -se cubrió con una camisa de seda oscura sin siquiera atenderse, saco su húmedo cabello que había quedado atrapado, que flotaban libres hasta su cintura, el flequillo rebelde fue sometido detrás de su oreja, antes de hacerme frente.

-Marian, deberías probar bocado…-tomo un pedazo de fruta y lo metió a mi boca, haciendo que me percatase de la bandeja colocada pulcramente sobre la mesita cercana a la cama, solo una persona de la servidumbre se le permitía entrar, si Ion estaba ahí, Elena.- No eres tan ligera como aparentas…-

Su comentario burlesco apenas lo pude captar cuando ella se llevo los dedos a los labios para quitarse el jugo de la fruta que me había dado, tomándose su tiempo para limpiarlos, quedándome atrapada en esos movimientos insinuantes.

Inesperadamente sentí que volvía a excitarme con la mas mínima provocación y fingiendo que aquello no me afectaba me centre en la bandeja ignorándole pesimamente, le odiaba por manipularme con tanta facilidad, que maldije por dentro mientras comía con la mirada en otra parte.

-Podrías dejarme descansar –atine a decir con una firmeza de la cual carecía, una risa descarada inundo mis oídos mientras sus pasos se dirigían a la puerta y el clic quedo del pasador tras cerrarse, a como pude retorne al baño rogando que estuviese lo suficientemente fría para apaciguarme.

Días después de aquellos acontecimientos, el espejo me permitía ver la diminuta marca en mi frente, apenas podía creer que alguna vez existió una herida ahí, supongo que la gente rica y hermosa no se le permite tener cicatrices; pensé con ironía; la herida de Ion fue a causa de una bala, durante en lo sucedido con McGregor.


Las sorpresas no dejaban de llegar, Ion había salido sin decir nada, ni cuando regresaba, dejándome sola en este extraño lugar, llenando la ausencia con un poco de investigación sin obtener ningún resultado, nada… ni siquiera una nota pequeña en el diario indicaban los eventos sucedidos con aquel senador, los innumerables canales de noticia, seguían sin novedad, como si nunca hubiese pasado.

Recorrí por largo rato los extensos pasillos, con temor a perderme entre la magnitud de su estructura, a veces creía que a cada curva del pasillo otra sección aparecía, lo cual era solo una ilusión pues solían tener la misma decoración como la de una foto antigua.

La tarde caía, no era diferente a ser un ave atrapada, sabía que tenía libertad de salir, pero parecería sospechoso, cuando se supone no tengo ningún conocido en este país, ni esta ciudad, llevaba aquí varios meses, y me parecían años.

Mis pensamientos dejaron de divagar, cuando una enigmática y cautivadora brisa atrajo una peculiar aroma a flores, atraída por eso me acerque encontrado un inesperado pasadizo, por donde entraba el viento, dude por un momento indagar más.

Pero la curiosidad fue seductora, como el perfume embriagante que seguía incitándome a entrar, nadie más seria testigo de mi osadía, sin embargo me asegure que nadie se percatara de lo que iba hacer, resonando en mi cabeza las palabras de Ion que en algún momento casual menciono.

[---]- Eres libre de disponer todo cuanto veas aquí…-su voz casi era real en ese momento- solo que… más allá de aquel salón no se te permite entrar -

-Se franca… soy tu prisionera, tu esclava… por qué no mejor me encierras - me atreví a retarle con las palabras y la mirada, pero ella solo me sujeto el mentón con delicadeza otorgándome una maquiavélica sonrisa que despertó algo de temor.

- No… pero eres mía…-sus ojos ardían en deseo cuando lo decía, eso me provocaba descargas electrizantes por toda la piel en presagio a sus intenciones- que es diferente… haz lo que te plazca entonces…- agrego dándome un beso en los labios- no me culpes de las consecuencias… no te vayas a perder -[--]

Esa conversación termino, sin decir o aclarar al respecto, justo ahora lo recordaba deseando a ver indagado más sobre su molesta respuesta, algo tarde; cuando estaba cruzando el umbral que llevaba a otra habitación oculta, la puerta estaba entre abierta, probablemente la ventana daba al jardín pues unos pétalos se filtraban por debajo de la puerta.

Por la diminuta abertura, escuche una voz tenue, que me trajo a las memorias, comparándola con aquella que Ion conversaba cuando estaba en cama, no comprendía las palabras, pero podía asegurar que era la misma, eso me atrajo más; quería saber quién era ella, esa mujer a la cual Ion baja la cabeza como un cachorro.

Que poder podía tener sobre Ion, tal vez era la líder de la familia Frescobish, pero se oía demasiado joven para serlo, ¿Quién era realmente?, así que cuidadosamente me acerque a la puerta, en espera que aquella abertura me diera una respuesta concreta.

Ahí de pie, frente al ventanal las puertas corrediza de cristal, abiertas de par en par, recibiendo la tarde perfumada de flores, una joven mujer de rostro sereno y facciones delicadas, parecía concentrada anhelando el exterior como una avecilla que espera la muerte en su jaula.

- No es interesante ver desde ahí…- Su voz me paralizo en donde estaba, mi mano inconscientemente se aferraba al pomo de la puerta, sentía como si me hubiese metido a las fauces de un lobo el cual desconocía la piedad-Para apreciar las cosas… a veces tienes que estar más cerca…-

- Señorita… ¿llamaba usted?- Elena había entrado por otra puerta, llevaba una bandeja con té, aquella joven parecía mirarme a los ojos pero negó a ver dicho palabra alguna o sobre mi presencia.

-No… Gracias Elena, puedes retirarte –pidió con amabilidad, Elena parecía sorprendida de que prescindiera de sus servicios.
-Señorita, pensé que iba a necesitar…. -
-Esta noche… habrá una hermosa luna… quisiera admirarle hasta el amanecer –interrumpió a Elena, la joven aceptando la pequeña taza.
-Como desee, Señorita –hizo una reverencia y dudo un poco antes de abandonar la habitación.- Regresare más tarde… si me necesita no dude en llamarme-

-Eeeh… lo haré –dijo sonriendo afablemente y volvió su atención hacia la ventana, no iba a esperar más tiempo tenía que regresa, así que intenta marcharme pero una fría mano capturo mi brazo impidiendo el escape, me gire encontrándome en unos ojos amatistas tan solitarios y cansados.

Sorpresa, fue lo que logre identificar en su expresión, que fue sustituyéndose por una sonrisa traviesa antes de liberarme, pero me quede parada mirándole, intentando buscar su rostro en mi memoria, sabía que no era la primera vez que nos veíamos, me lo decía sus ojos, me lo expresaba esa sonrisa.

Parecía que de sus labios iba a nacer una réplica a mi pregunta silenciosa, hasta que mi nombre resonó por las paredes volviéndose un eco ansioso por toda la mansión, la voz de Ion sonaba furiosa y estruendosa,

-Será mejor que vayas…- su suave voz me saco del transe momentáneo en el cual había quedado atrapada por sus ojos, sin decirle nada, apresure el paso cruzando el pasadizo hasta salir, corrí por el pasillo haciendo que mis pasos hicieran eco por el camino.

Algo obstaculizo mi camino, haciéndome caer de bruces al suelo, apenas y pude reaccionar cuando una voz gruesa comenzó a cuestionarme del porque estaba en una sección a la cual estaba prohibida incluso al personal, era un par de sujetos que parecía custodiar el pasillo, uno de ellos me levanto con brusquedad.

-¿Quién eres, como entraste aquí?-me sacudió para hacerme responder, me solté de su agarre e intente continuar mi camino, pero me aló de los cabello haciéndome retroceder.

-Suéltame o lo lamentaras - fingí el burdo tono de Ion, pareció surtir efecto en ellos pues dudo en un momento, hasta que el otro comento algo en un idioma diferente y comenzaron a reír, percibí el olor de sus intenciones, me había alejado demasiado de aquella zona aparentemente segura de la mansión.

No tenía intenciones de repetir el incidente de la otra vez, que sin esperar a lo que vendría, le propine un punta pie entre las piernas para poder correr, pero ya me había atrapado, me maldije una y otra vez por ser tan débil.

Una vez más iba a presenciar, lo peligroso que era provocar a Ion, cuando distinguí los pasos seguros por el pasillo y el olor a pólvora inundar el aire, el grito de dolor por parte del hombre que me había tenido agarrada, levante la mirada para sentir el aire ser cortado por algo filoso y una mano desprenderse de su dueño.

De nuevo la sangre salpicada se regaba como lluvia, mientras le oía lloriquear por su miembro perdido, el otro se arrastraba intentando huir con la herida mortal que Ion le había provocado.

-Se van tan rápido… -Ion clavo la espada sobre la mano en el suelo y se las lanzo- creo que se les olvida algo –unos aplausos resonaron por el pasillo.
- Von tan impulsiva como siempre- una voz femenina intervino y una mujer de aspecto pomposo apareció seguida de sus probables guardaespaldas, su acento era similar a la forma que habían hablado esos hombres.

Ion sonrió perversamente mirando a la mujer frente a nosotros… que el aire se sentía tan denso que apenas podía respirar, un extraño presentimiento se poso sobre mi…

Continuara…

7 comentarios

  1. o.o
    o dios!!
    que buen capitulo!!!
    disculpa en qe foro publicas tus historias???
    ^_^u

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  2. Anónimo21/1/08 9:12

    oye excelente conti.. me gusto mucho n_n.. tu historias siempre son de lo mejor.. ojala puedas seguirla pronto plis.. chau! n_nU....

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  3. Anónimo23/1/08 5:55

    Sister ya te lo habia dicho me encanta la histria es la 4 vez que me leo esta capitulo continuala ya que nos tienen encantadas con tu s historias , esperare la continuacion con un tequila ajuuuuuuuuua

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  4. sugoi!! sugoi!!

    Mash *¬*

    Atte: Darky

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  5. Me ha encantado la historia, espero la continues muy pronto *tono de amenaza* Na, bromitas ^^.
    Sigela cuando puedas =P.

    Fdo, ShaKit.

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  6. jajaja vaya, Darky se quiere robar a Ion XDD y Shakit me amenaza... no cabe duda que con eso entusiama a uno a seguir escribiendo ajajaja.

    Magally, bueno los publico en el Foro de Mistikal, pero si gustas puedo proporcionartelos.

    ^^ Beshotes Sabor a Tekila y Sake

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  7. Anónimo4/2/08 3:03

    Sabes q nos gusta incentibarte mujer XD

    Pensando estrategia para atrapar a Ion y no morir en el intento ^^

    atte. Darky

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