El Festin de Luzifer -Cap. 01-

¿Cómo seduces a un enigmática flor?, quien se escuda entre afiladas y venenosas espinas, ¿Cómo? Enamoras a una flor que se rehúsa a la sutil caricia del sol, una flor que vive entre el temor de marchitarse en manos crueles.Tan inalcanzable es aquella flor de sádicos pétalos; que desprende una aroma a soberbia, volviéndose un tentador premio para aquel que logre seducirle, eso la hace más hermosa, despertando mi sed de caza, pues será mía aun cuando sangre mi alma.Con gentiles actos atraeré su interés, dulces palabras despertaran sus emociones, lentamente le guiare hacia mi jardín, donde vera la ilusión de mi mundo, le hare saborear los deleites de mi imaginación, beberé de sus sueños y al tenerla entre mis dedos… corromperé su alma.
EL FESTIN DE LUZIFER

Se escuchaba el correr del agua del grifo, unas manos lavadas minuciosamente ensordecían el sonido, el espejo adjunto refleja su expresión llena de éxtasis, ojos dilatados absorbiendo su maquiavélico rostro, seco sus manos con la toallita de la repisa, el olor de antiséptico inundaba la habitación, mientras unos guantes de látex se amoldaban a unas pulcras manos.

El foco de techo se balanceaba creando sombras intangibles alrededor, iluminando vagamente el innumerable equipo quirúrgico, que estaba cuidadosamente ordenado sobre una plancha de metal.

En la tarima una joven de cabellos lacios color miel, de ojos desconocidos pues sus parpados yacían cerrados, su esbelta figura estaba dotada de unas hermosas curvas acentuando la belleza obtenida a la corta edad de 20 ó 25 años.

Dedos temblorosos acariciaban el rostro relajado de la joven, que era el premio de días de incansable vigilia y acecho; obteniendo este prospero resultad, como si capturase una mariposa en la telaraña de traicioneras acciones, admiraba la majestuosa obra de arte encarnada en una mujer.

Esos acontecimientos estaban siendo observados en sepulcral silencio, un testigo inesperado oculta entre las improvisadas sombras de las lámparas, en su mirar rebelaba cierto interés ante la función presentada, sonreía tenuemente como si retuviera un secreto en los labios.

Este personaje permaneció anónimo, dejando que el elenco temporal ejecutara sus primero movimientos, no se hizo esperar cuando el hombre selecciono unas tijeras de largo y fino grosor.

Rasgando la tela de las ropas que impetuosos cubrían el maravilloso cuerpo, con el pensamiento de que solo aclamaba ser expuesto a sus brillantes manos que darían un peculiar cuidado, poco a poco la piel albina fue expuesta y admirada por Él, satisfecho con la elección.

Quitando con sutileza el resto de las prendas y guardadas en el pequeño cesto oscuro, rodeo la camilla asegurándose de que todo estuviese en perfecto orden, comprobando la labor, tomo un pequeño frasco sin etiqueta, que al abrirlo un suave “pop” hico eco a sus oídos.

Un algodón fue humedecido con la sustancia que yacía del dudoso frasco, un olor fuerte y penetrante se expandió por la habitación, llevo este pequeño trocito a las fosas nasales de la joven, tan pronto este pasaba generosamente por su olfato, la bella durmiente se reanimaba.

Unas pupilas se movían debajo de la delgada piel de los parpados, anunciando el pronto despertar, un gemido agudo salió de sus carnosos labios, pronto unas diminutas iris oscuras absorbían la luz dejando ver al fin el matiz de esos confundidos ojos.

-Plateados….-murmuro emocionado jalando la bandeja sostenida en un tripie con ruedas, haciendo sonar los bisturí esterilizados previamente, la joven intentaba coordinar sus ideas, hasta que el pánico le abrazo fríamente, como los amarres que crujían manteniéndole ahí.

Forcejeaba, Él disfruto el súbito cambio de miedo a terror, provocado ante el descubrimiento de que manos y pies estaban sometidos bajo las correas de cuero de la camilla, sabiendo de buena mano que estaba a la merced de aquel extraño que sonreía con falsa empatía.

Gritar no serviría, pero lo intento de igual modo, aunque la voz no acudiría a ella, Él lo sabía, la droga que corría por las venas de su víctima le mantendría dócil pero consiente de lo que tenía preparado con mucha antelación.

Preciosas lágrimas surcaba desde sus ojos, Él se inclino para verle mejor con el índice atrapo la cristalina gotita y la llevo a su boca saboreando no solo la lagrima si no el momento.

Las noticias anunciaron hace tiempo, a un peligroso asesino, que acechaba la ciudad, una pesadilla hecha realidad iba a comenzar para la inocente victima que luchaba en vano por huir de aquello que solo estaba comenzando.

-Tranquila, cuidare de ti…-decía amablemente pasando sus manos esterilizadas por el rostro de la joven que intentaba alejarse de su tacto- deja que yo te guie hacia el éxtasis-palabras suave que hace que su miedo atroz se convierta en amargo terror.

Un escalpelo sustituyo las tijeras, pronto iba a comenzar lo apasionante, le musito él como si estuviera realizando una importante labor, la suplica muda se escribía en la expresión de la joven, alguien… alguien que le salve del macabro destino, al ver como decencia peligrosamente aquel utensilio.

Pero la muerte tuvo piedad, en el momento de que su cruel cuidador colocaba el peligroso filo cerca del pecho, el corazón se detuvo ante el terror provocado, una risita reprimida escapo del espectador, ajeno a los eventos.

Él parpadeo incrédulo por lo que disipo sus sospechas, buscando su pulso y alumbrando sus ojos con una diminuta linterna, ojos sin chispa miraban fijos el techo incoloro, estaba muerta; se dijo así mismo estallando en ira, tirando todo lo que estuviera al alcance.

-Decepcionante…-una voz interrumpió su explosión de ira, busco su procedencia asustado y sostuvo en su mano el escalpelo como protección, rio sintiendo que perdida la cordura, pero de hecho hacia mucho que eso le había abandonado.

-¿Quién anda ahí?-pregunto nervioso lanzando cortes al aire, una risa maquiavélica hizo eco por todo el lugar ante tal pregunta más estúpida.

-Vaya… hubiera sido una lástima -de nuevo la voz que tomaba forma junto a la camilla metálica donde estaba la joven de ahora pálido rostro y mirada cristalina, acentuando la ausencia de vida dentro de ella.- te daré un uso mejor….-se inclino besando los labios aun tibios pero inertes.

El enloquecido hombre cayó al suelo por la inesperada visión, una mujer de magnifica hermosura y exquisita expresión se había manifestado, una diosa pensó el hombre perdido ante la imagen, se acerco tambaleándose por temor de que desapareciera.

-Me he enamorado…-decía intentando tocarla, con la mente llena de posibles modos de revelar su retorcido amor, pero se quedo petrificado ante los ojos negros y abismales que le miraban.

- No interrumpas, escoria… –ordeno fríamente y volvió su atención al cuerpo de la joven, tomo un bisturí y se cortó la palma de la mano, la cual llevo a sus propios labios bebiendo de la herida infringida y se inclino para depositarlos en los labios de la otra.

Hecha el extraño convido, sacudió aburridamente la muñeca salpicado el resto de sangre manchando el blanco azulejo, Él miraba la mancha en el suelo sintiendo rabia por ensuciar su arduo trabajo de mantener puro su santuario.

El cuerpo comenzó a convulsionarse sobre la camilla, las ataduras a zafarse mientras un grito sofocado escapaba de su tiesa garganta, sus ojos desorbitados sangraban revelando una agonía interminable en sus facciones desencajadas, volviendo quedar inmóvil.

-Vaya… vaya… me vas a dar trabajo…- dijo la mujer desde la esquina- ey tu -dirigió las palabras hacia él pasmado asesino- llévala a la bañera…-sin chistear obedeció la orden impuesta por la misteriosa mujer.
…..

Un vacio absoluto, la nada y el todo en un círculo vicioso; donde la soledad era la única compañía, memorias vagas le traen lesiones a la poca conciencia que tenia, su yo interno se dividió para consolarse, tal vez debió dejarse caer en aquel pozo donde pagaría por su ineptitud.

Pero ante su tortuoso destino en los confines de un mundo que no debía existir, sintió una pulsación reavivante, imágenes ajenas saturan su mente, un dolor tan natural embargarle, atrapada en un recipiente grande donde un líquido le envolvía como un manto y un toc… toc... martillando su mente.

Abrió los ojos encontrándose una visión distorsionada y viscosa, sintiendo la necesidad de respirar, absorbió el liquido ahogando sus pulmones, agarrándose de lo que estuviera en su alcance resurgió aclamando; oxigeno y tosiendo agua.

-Bienvenida – dijeron a su lado,encontrando un rostro familiar, aun confundida vio que lanzaba algo como dardos, le siguió con la mirada, descubriendo a un hombre incrustado en la pared con el cuerpo ensartado de bisturíes.

Gruño asqueada por la diversión de la otra mujer.-Donde… ¿dónde estoy?-cuestiono intentando salir pero sentía demasiada pesadez en sus extremidades, con torpeza cayó al suelo sintiendo la frialdad y reconociendo la desnudez, otro bisturí fue lanzado haciendo un molesto sonido al clavarse en la carne.-Deja eso –

-Mmm estamos en un sótano- dijo levantándose para ir hacia el moribundo y quitar los filosos utensilios, para retomar su entretenido juego.- esperando a que despertaras- volvió a tirar de golpe todo sus dardos provisionales acertando en el blanco o en el rojo.

Sintió desequilibrio al intentar levantarse y se arrastro por el suelo intentando alcanzar algo para apoyarse pero sin ningún éxito, la otra mujer se levanto cargándola en brazos, se giro un poco encontrándose con un enorme espejo, quedando perpleja ante la imagen de una extraña.

Se aparto del apoyo de la otra mujer y tambaleando se dirigió ahí, recargándose de los costados, una joven mujer sin ropa alguna que cubriera su curveado cuerpo surgía del otro lado, unos ojos grises le miraban incrédulos, imitando sus movimientos.

-Que….- su cuerpo esbelto no presentaba marca alguna, limpia y alvina, suave a la vista, terca al tacto, un cálidas lagrimas escapando de esos ojos- Como…-susurro tocándose a sí misma.

-Así es… -ronroneo la mujer abrazándola y mirándole en el espejo- fue lo mejor que pude conseguirte, y esta eres tú…-

- ¿Qué paso con ella?- era evidente que se refería a la joven de la cual ahora ocupaba su cuerpo, busco respuesta en la otra mujer que permanecía despreocupada.

- Deberías preocuparte por ti... – Dijo en sorna encogiéndose de hombros, era evidente que le importaba poco y arremangándose la camisa- ¿comenzamos? –

-Que quieres decir…- se quedo muda cuando la palma de la otra cubrió uno de sus ojos, vio una sonrisa siniestras delinearse a la aludida, sintiendo como un calor comenzó a intensificarse, volviéndose en insoportable, como si un metal al rojo vivo fuese penetrando la piel y la carne.

Intento alejarse mientras se retorcía por la tortura infringida, pero no podía escapar, ni de ella, ni de lo que se avecinaba a pasos agigantados, grito como si le desgarraran el alma y quedo inconsciente por el dolor.
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La luna resplandeciente viajaba por las ennegrecidas nubes sobre el manto nocturno tatuado de resplandecientes estrellas, en compañía de unos ojos agresivos reflejaban el paisaje nocturno, en el aire se extendía el olor de un mal presagio que se colaba por debajo de la piel.

Cerro los parpados, casi le pareció escuchar un grito a la distancia, el viento cambiar de dirección momentáneamente, agitando sus largos cabellos, ato en una coleta de caballo, para despejar su oliváceos ojos, y continuo hasta donde otro aroma atraía su atención.

Desde la rama de un árbol, una mujer de hermosos cabellos castaños, admiraba la luna con más calidez que la primera que permanecía parada en medio del bosque, aliso su vestido victoriano y deslizo de su funda una flauta de grabados metálicos.

La música se extendió por el bosque con unas delicadas notas, como los labios de donde salía el suave aire para darles vidas, la otra presencia se dejo caer pesadamente en un tronco que yacía por debajo  del árbol donde estaba la flautista.

-¿Estas de buen humor…?- decía arremangándose la camisa, dejando ver su brazo que sangraba a causa de una cilíndrica herida- Claro… serias la única que disfrutaría una noche como esta-comento con sarcasmo, mientras atendía su propia herida, enterró sus dedos sacando el pedazo de plomo, sanando instantáneamente.

El espeso follaje filtraba la luz lunar entre las ramas, uno cuerpos descuartizados alfombraban la tierra pastosa, el inigualable olor a sangre, una ráfaga de viento hizo que se desvanecieran en cenizas.

La melodía se detuvo sin terminarla, sintió que algo comenzaba a descender desde la copa del árbol, incorporándose instintivamente extendió los brazos y así amortiguando el elegante descenso de la chica que sonreía al ser recibida galantemente.

-Que amable de tu parte…-dijo la flautista pasando el índice por la herida recogiendo gotitas de sangre, que llevo a los labios disfrutando el familiar sabor.
-Lo has escuchado…- la otra tenia la mirada al cielo, donde una enigmática luna les observaba.

-Claro…-ronroneo la flautista pegándose con aire erótico y sugestivo- es una Némesis… que ha despertado… -paso su diminuta lengua por el cuello expuesto y deslizo la mano por el delgado abdomen, perdiéndose por los muslos.

-Némesis… me suena a problemas…-inquirió alejándose un poco del servició inesperado de su compañera- Juliet… para con eso…-

-Una o dos de esas me tienen sin cuidado, Yuriko- bufo Juliet ante la insistencia de su compañera sobre hablar- el verdadero enemigo… es alguien que no se tienta ni siquiera el corazón-hizo una pausa como si recordase algo- de hecho ni siquiera tiene-

-Hablando de… diablos…-murmuro Yuriko ignorando la mirada amenazante de Juliet ante lo comentado-Sera mejor irnos…-

-¿Cuál es la prisa cariño…?- señalo el cielo con el índice mientras avanzaba por delante de ella- Queda noche para rato…-

Algo comenzó a moverse velozmente entre los arbustos, enormes sombras acechando entre la copa de los arboles, Yuriko suspiro tronándose los nudillos y lambiéndose los labios, dando un paso frente a Juliet protectoramente.

-Ese es precisamente el problema- bufó Yuriko esperando el ataque del enemigo.
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(*)

Entre una hilera de edificios desordenados, en la torre más alta de la ajetreada ciudad, una figura permanece recargada cerca del barandal del mirador, sonriendo como alguien que acabase de descubrir un secreto.

-¿A qué se debe tan simpática sonrisa?-intervino una voz melodiosa que se hizo más cercana, hasta sentir el cálido y familiar aliento acariciar su oreja- Estoy celosa… en quien piensas como para sonreír así-

- ¿Celosa?- rio modestamente ante el comentario y cambio su atención hacia los risueños ojos que le recibían- si no pienso en nada ni nadie, que no seas tú…-

-Tus palabras, no disminuyen mis celos…-admitió mientras recargaba su cabeza sobre el hombro de la otra- me contaras que cruza por esa cabecita tuya-

- Puedes leerme como si fuese un libro en tus manos- dijo solemne y sonrió de nuevo- no hay nada que no sepas de mí, no hay secretos ni misterios… tu vives en mí y yo existo por ti-

-Así, enamoras a una inocente chica-bromeo la joven abrazándose a la otra.

-Eeeh… así corrompí a tan hermosa chica- reconoció inclinándose para darle un beso.

- Hace algo de frio…- susurro tenuemente sin apartarse- podríamos quedarte conmigo… para ver el amanecer-

-Claro, Estaré siempre aquí…-dijo con nostalgia sintiendo el amoroso abrazo, deposito un beso en la coronilla de los cabellos negros que se rizaban hasta los hombros.- para ti…-
Los hermosos ojos azules oscuros se tornaron distantes, pero una sonrisa divertida figuraba en sus labios, con la mirada perdida en las profundidades de la ciudad.
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Sentía frio y dolor, el olor a sangre se volvía cada vez más penetrante, obligándose abrir los ojos, algo de lo que arrepintió pues un agudo sufrimiento le surco en el ojo izquierdo, haciéndole gritar.

-La bella durmiente ah resurgido-reconoció la voz áspera que le hablaba.-Sera mejor que te apresures…-un reloj de arena fue puesto sobre una mesita- el tiempo no es un lujo… Alastor -

Desorientada por segunda vez, descubrió que no estaban en el mismo lugar, el ruido de la calle era más latente, las luces iban y venían creando sombras en la habitación.

-Alastor….-musito levantándose, estaba sobre una cama, las sabanas antes blancas estaban teñidas de rojo-te equivocas… ese no es mi nombre…-

-Lo que sea - le resto importancia lo que pensara- tienes antes del eclipse lunar… para encontrarle… -

-¿Qué hay del trato? Charun- su visión se volvía más aguda, los sonidos más fuertes, sus sentidos estaban a flor de piel- ¿Qué me pasa?- parpadeo intentando enfocar mejor, aun así se sentía ajena al cuerpo, por obvias razones.

-Mmm… detalles… detalles-la hermosa mujer se levanto de su silla- tu me darás lo que quiero y te daré lo que pides….-

Alastor se detuvo viendo nuevamente el reflejo de la joven en el espejo de pared, sentía que había otra vida dentro de su cuerpo, las memorias de la joven aun estaban despiertas, usurpando su identidad y también su vida.

-¿y la chica?- descubrió la coloración en una de sus iris- ella… aun esta aquí- sintió el suave latir del corazón bajo la piel.

-Oh!! Que bondadosa- Charun soltó con sarcasmo, juntando las manos como si fuese a rezar- no es algo tarde para pensar en ello, no deberías ser tan quisquillosa- le lanzo una caja de madera, Alastor le atrapo en el acto.

-¿Qué es?-

-Si lo abres lo sabrás- decía aburrida, mirando por la ventana- de ahora en adelante te las arreglaras sola, te doy lo que está a mi alcance, cuando termines con lo que te eh encomendado, entonces… puedes llamarme-

-Ya veo…- dijo Alastor burlonamente, al verle desaparecer en la nada.

-Otra cosa…-escucho la voz  en su cabeza, caso podía suponer que sonreía malévolamente- tendrás que tener cuidado, una némesis nunca es bien recibida-
Aquel estuche contenía un revolver de 9 tiros, Colt de calibre indefinido, tenía un peculiar olor, un olor a muerte.

-Alastor…-repitió con un suspiro cansado- no… mi nombre es… Rahzel…-
Rachiel salió de aquel cuarto de hotel barato, encontrándose en la peor zona de la ciudad, cualquiera que comenzara a ver la vida desde ahí, no dudaría en pensar que el mundo está podrido.

-Entre más rápido mejor para las dos… -se dijo así misma, consciente de que el alma que dormía en su cuerpo tal vez podía escucharle, un sin número de rostros desconocidos cruzaron por su vista- ¿Cómo encuentras una aguja entre un pajal?-

Continuara…

3 comentarios

  1. Anónimo3/7/08 17:47

    ME gusta mucho tu forma de expresar y de escribir, la historia es muy buena, realemnte haces que se adentre uno en tu historia, espero poder seguir leyendo mas y mas. arigatou
    matta nee.

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  2. Hermosa historia o.o.. me encanta la naracion, para mi se le hiso facil de entender ^w^ espero que la continues *w* mi spera anciosa :3
    dew!

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  3. Gran relato, las metaforas que usas, son perfectas. Creas estragos en cada recoveco impregnado de calma, seduces...incitas...

    Desgarras un sinnumero de sensacion con tan destajante relato. Espero seguirte. No vislumbres tus pasos ante el exilio de mis ojos convalescientes.

    Esbozo ante ti una sonrisa, mucho mas piadosa que aquella protagonizada en tu historia.

    Un beso. Continuare divisando el horizonte de tus palabras.

    ^^

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